Averatto

Haciendo critica social me perfume de valiente, creyeron que era disidente y no era más que natural..

martes, 22 de julio de 2014

Tiempos de guerra

Los eventos más trascendentales de la historia han sido grandes confrontaciones, de los que para personas, sociedades, territorios y países o alianzas han surgido grandes beneficios o las más lamentables tragedias. Hoy en día todos al menos en el contexto de un 50% de la población mundial vivimos una pequeña guerra, un enfrentamiento contra nuestros miedos, un temor horrible al fracaso (originado por este vorágine sistema de mercado y consumismo) una lucha de ideales por hacer lo que se quiere o conformarse con lo que se puede, los mismos psico-analistas de hace algunos ayeres hoy estarían más consternados que nunca. Toda esta clase de peleas, si bien cada día se han vuelto más profundas y delicadas para enfrentar, siempre desde la evolución de la especie han estado presentes. Existe una frase muy trillada que nos manifiesta que "lo peor del hombre trae la guerra" y este carácter universal y para el caso específico ambiguo nos ayuda a comprender un poco el panorama actual del mundo que hoy habitamos. La lucha contra nuestros demonios debería hacernos los hombres o las personas que queremos, nuestras simples acciones y actitudes ante cualquier situación deberían ser el equivalente a nuestro éxito y propia satisfacción, sin embargo vivimos a expensas de estereotipos que nos manifiestan la comercialización hasta de los propios sentimientos. ¿Cuándo o cómo fue que ocurrió? Podemos trazar fechas fundamentales en el tiempo, pero el caso concreto no es la efeméride o la cronología, la maldad en el ser humano siempre ha existido y según mi ecléctico pensamiento en todos los casos la ha adquirido, jamás ha sido una parte adyacente desde su nacimiento, basta ver a 2 niños convivir para reforzar esta manera de pensar. Todas estas peleas, estos conflictos, estas contradicciones son un éxito rotundo para quienes llevan este "éxito" al más allá, de una manera más pragmática e involucrando más allá de una mente confundida, a lo que sus cargos o posesiones les permiten integrar al juego, o en este caso la guerra. Y es que ¿Quién puede argumentar que en varios países del mundo no se vive una guerra? ¿Quién puede ser el iluso que piense que las drogas y la pelea económica en América Latina están a un "tris" de ser repeladas por los Gobiernos locales? ¿Existe un arbitraje o una entidad que pueda detener esto? ¿Quién le hará frente al imperio Judío? Esta y miles de preguntas se pueden resolver con un categórico negativo ante todas las interrogantes, que no sería ni tajante ni presuntuoso, más bien veraz, práctico y efectivo. Los misiles siguen cayendo, las víctimas aumentando, los decesos, la carne de cañón en México seguirá derramándose y cayendo como soldados de primera línea quienes buscan llevar el pan a casa de la manera que sea, habrá territorios que sigan siendo subyugados (Crimea) y otros más que luchen prácticamente como en una 2a guerra fría contra el cáncer del planeta (Venezuela y USA) y así seguirán miles de barbaries, sinceramente pienso que no existe una posible redención por más utópico que pueda integrarse el contexto. La principal guerra que debemos librar es la del egoísmo, la de la banalidad, nuestra mejor manera de luchar es darle la espalda a los autores de los crímenes y darle la mano a las víctimas que son personas iguales a nosotros, con la misma fragilidad, y con las mismas gana de despertarse y vivir un día sin la más mínima preocupación que intentar ser feliz, en el mundo monstruoso del que formamos parte puede ser este un paso firme e importante para poder tener  una luz tenue que nos permita continuar, sería equívoco invitar a conformarse con solo eso, pero ante la situación y la carencia de participación, la creación de la consciencia y la persecución de la unificación podrían ser lo más cercano a nuestra redención.



Vedci...

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